

En los últimos años, el mundo ha sido testigo de un aumento en la polarización política y social, especialmente en lo que respecta a los derechos de las minorías y la diversidad. Las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) han sido objeto de un debate constante, con algunas empresas decididas a dar un paso atrás en sus esfuerzos, mientras que otras han reafirmado su compromiso. Este panorama refleja no solo la postura política de ciertos gobiernos, sino también el poder que las empresas tienen para influir en la cultura global. Las decisiones tomadas en este sentido no solo afectan a las personas que se benefician directamente de estas políticas, sino que también impactan a las personas consumidoras y la reputación de las marcas a largo plazo.
El retroceso en la Diversidad y la Inclusión
Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la narrativa sobre la diversidad ha cambiado drásticamente. Con la eliminación de programas de DEI en el empleo público y la recomendación de suprimir criterios de inclusión en el sector privado, algunas empresas rápidamente adoptaron estos cambios. Grandes corporaciones como Disney y Meta se unieron a esta tendencia, revirtiendo políticas que habían sido impulsadas por las demandas sociales de igualdad.
Sin embargo, las iniciativas de DEI no son simplemente modas pasajeras. Han existido durante décadas, pero fue la brutalidad policial contra George Floyd en 2020 la que revivió la urgencia de estos programas. Según un análisis de LinkedIn, los roles de liderazgo en DEI crecieron un 168.9% entre 2019 y 2022, pero la falta de apoyo de los liderazgos empresariales ha llevado a la desactivación de muchas de estas posiciones. Las empresas, que inicialmente mostraron un fuerte compromiso, se vieron presionadas por los cambios políticos para dar un paso atrás, dejando a muchas personas colaboradoras y comunidades vulnerables a la invisibilidad.
Empresas que se mantienen firmes
A pesar de este retroceso generalizado, algunas empresas han decidido resistir las presiones políticas y seguir apoyando las iniciativas de DEI. Gigantes como Apple, Costco, Oracle, JP Morgan y E.l.f. Beauty han sido claras en su postura, reafirmando su compromiso con la inclusión y la diversidad. Estas compañías no solo han rechazado las políticas discriminatorias, sino que también continúan invirtiendo en programas que buscan garantizar una representación equitativa de todos los grupos sociales.
El impacto de este apoyo no solo se limita a la mejora interna de las empresas. El Índice de Inclusión de Marcas 2024, presentado por la firma Kantar, muestra que las marcas que promueven la diversidad son percibidas de manera más favorable por las personas consumidoras. De acuerdo con el informe, casi el 70% de los y las consumidoras prefieren comprar a empresas que demuestran un compromiso activo con la inclusión. Además, las generaciones más jóvenes, como los millennials y la Generación Z, consideran que la inclusión es un valor no negociable, lo que convierte a las empresas inclusivas en opciones atractivas para estas audiencias.
El impacto global y la relevancia social
La postura de las empresas sobre DEI tiene un impacto profundo, no solo en su personal y clientes, sino también en la sociedad en su conjunto. En países como Argentina, donde el presidente ha buscado eliminar el feminicidio de las leyes y cerrar ministerios de diversidad, o Costa Rica, con la normalización de discursos violentos hacia las mujeres y la comunidad LGTBQI+, las políticas de DEI son esenciales para contrarrestar los efectos negativos de estas decisiones. Empresas que no respaldan la diversidad y la inclusión están contribuyendo a la creación de un entorno más polarizado, donde las minorías se ven cada vez más invisibilizadas y discriminadas.
El rechazo a los programas de DEI por parte de algunas empresas no solo pone en peligro los derechos de las minorías, sino que también puede tener consecuencias económicas. Según estudios de Nielsen y Deloitte, las mujeres, especialmente las de las generaciones más jóvenes, tienen un creciente poder adquisitivo que influye en sus decisiones de compra. Marcas que no son inclusivas corren el riesgo de volverse culturalmente irrelevantes y perder importantes oportunidades comerciales.
La importancia de las empresas en el cambio
Las decisiones que toman las empresas en cuanto a la diversidad y la inclusión son cruciales. Si bien los gobiernos pueden cambiar de postura con el tiempo, las empresas tienen un poder único para influir en la cultura global. Las organizaciones que continúan invirtiendo en DEI no solo están haciendo lo correcto desde una perspectiva ética, sino que también están posicionándose estratégicamente para aprovechar las oportunidades de crecimiento en mercados emergentes y en audiencias que valoran la inclusión.
Diversos estudios han demostrado que la diversidad no solo tiene beneficios éticos, sino también financieros. Según un informe de McKinsey, las empresas que tienen una mayor representación de mujeres o una mayor diversidad étnica en sus equipos ejecutivos tienen un 39% más de probabilidades de superar financieramente a sus competidores.
En última instancia, las empresas que se mantienen firmes en su compromiso con la diversidad y la inclusión están demostrando que entienden la relevancia social y económica de estos valores. Son estas las que liderarán el camino hacia un futuro más justo e igualitario, mientras que aquellas que retroceden en sus políticas corren el riesgo de quedarse atrás, tanto en términos de impacto social como en sus resultados financieros.
La postura de las empresas es un espejo de lo que está sucediendo en el mundo. En un momento en que la polarización y la discriminación parecen ganar terreno, es esencial que las organizaciones tomen la responsabilidad de avanzar hacia un futuro inclusivo, donde todas las personas tengan un lugar.