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Por: Elena Faba

Mi nombre es Elena, y soy “millennial”. A pesar de nacer en el 87 y por lo tanto tener 31 años (hace muy poco me di cuenta que había pasado de categoría etaria de 20 a 30, y entré en el mundo de los “entre los 30 y 40”). Empecé a trabajar desde muy joven en Comunicación y Publicidad (a los 18 años), dentro de un esquema laboral que ciertamente no estaba adaptado a mis expectativas. ¿Pero qué expectativas tenía yo si estaba empezando a trabajar en un mundo liderado por una generación diferente a la mía?

Por años trabajé en empresas de Comunicación que me mostraron la “manera en que se hacen las cosas”: trabajar siempre desde la oficina, tener miedo de enfermarme (y jamás incapacitarme), trabajar desde las 8 am y nunca saber la hora en la que saldría -podía ser a las 8 pm o a las 2 am, pero tenía que llegar puntual al día siguiente a las 8 am a la oficina. Todo esto, sin pago de extras.

En un punto, mis compañeros de trabajo (a quienes hoy atesoro como amigos) se convirtieron en mi familia, y me di cuenta de que estaba haciendo mi vida dentro de mi círculo de trabajo, sacrificando espacios que pude compartir con mi familia y amigos, o incluso pareja.

En un punto de mi vida, tuve la oportunidad de trabajar alrededor de 4 años con una empresa en la que tenía el liderazgo de alrededor 25 personas en Costa Rica y Panamá entre las edades de 18 años a 30 años. Esa experiencia me llevó a entender más de cómo quería hacer las cosas y cómo administrar y entender a un equipo de “millennials” y “generación Z”. Y estas fueron algunas de las enseñanzas que les quiero compartir.

1. Sea flexible y transmita confianza:

Siendo Millennial y al haber trabajo con muchos de ellos, sé que queremos trabajar para vivir y no lo contrario. Si vivimos bajo un ámbito de estrés, más posibilidades hay de que nos enfermemos, entre más nos enfermemos y nos “quememos”, menos productivos seremos. Por lo tanto, hay que ser flexible. Entendamos que esta generación ha vivido bajo la sombra de padres estructurados, y quieren romper ese esquema. Si alguien está pasando por un problema personal, háblele. No tiene que ahondar en el problema, a menos que haya construido suficiente confianza para que entren en detalles. Piense en planes para poder reemplazar o hacerse cargo del trabajo de esa persona al menos por un día. Si la persona está enferma, pues que trabaje de la casa y procure descansar. No queremos enfermar al resto del equipo y mucho menos, queremos indisponer a esa persona en específica a trabajar en situaciones poco favorables e incluso peligrosas, que terminan disminuyendo su productividad en periodos mucho más largos.

2. Brinde siempre su feedback de manera constante:


En un sistema tan competitivo como el actual, la incertidumbre y la inseguridad son muy comunes en los “millennials” (recuerden, yo me cuento como una). De manera que constantemente me preguntaré si lo estaré haciendo lo suficientemente bien. Saque el tiempo para sentarse con cada una de las personas de su equipo para explicarles su agradecimiento y felicitarlos por un buen trabajo, así como para darles consejos en puntos de mejora. Si no lo hace, no espere a gente motivada a seguir haciendo su trabajo de la mejor manera posible.

3. Trabaje en una estructura horizontal:

Una estructura horizontal, sin oficinas que me mantengan alejado o alejada de mi equipo, sin posiciones explícitas de “superioridad” me permiten dos cosas: Ponerme al mismo nivel de mi equipo, y por lo tanto ser más accesible, y por supuesto, conocerlos mejor, entender sobre su día a día, ser “una más” del equipo.

4. No le tenga miedo al teletrabajo:

Use la tecnología a su favor y lleve control y orden de los entregables, pero sobretodo, tenga confianza en su equipo. Un equipo que siente confianza hacia usted, no lo defraudará, sino más bien aprovechará esas oportunidades para hacer las cosas mucho mejor. Por supuesto, si se detecta que algún colaborador está quebrantando la confianza, “no castigue a justos por pecadores”, hable con esa persona y tome medidas diferentes hacia él o ella.

5. Preocúpese porque su equipo crezca con usted:

Un líder positivo no teme compartir lo que sabe, sino lo contrario. Entre más conociemiento y aptitudes trabaje con su equipo, más crecerán y eso será algo que siempre le agradecerán. Saque tiempo para hacer talleres, hablar de novedades de la industria o inclusive, deles el poder de compartir con sus compañeros y compañeras lo que saben. No hay nada meas enriquecedor que compartir el conocimiento.

6. No pretenda tener el control sobre todo:

Por su paz mental y por la autonomía de su equipo: delegue. Esto hará que su equipo sienta que usted les tiene confianza y por lo tanto, que tienen más responsabilidad sobre sus hombros. Asimismo, es una prueba infalible para medir la capacidad de liderazgo de los integrantes de su equipo e ir perfilando a quienes pueden convertirse en sus líderes e inclusive su reemplazo a largo plazo.

7. Sea usted mismo, tenga empatía y aprenda de ellos:

Sinceramente, mi época liderando un equipo de millennials ha sido uno de los momentos que más aprecio en mi vida, porque de todos aprendí muchísimo, inclusive formé amistades que todavía mantengo y aunque no forme parte de la empresa en la que trabajaba en ese entonces, sigo trabajando con los y las colaboradoras que formé, a quienes les tengo confianza y con quienes sé que puedo contar. A veces las vueltas de la vida nos llevan por caminos inesperados y nos volvemos a encontrar, entonces más vale que construyamos relaciones constructivas con quienes trabajamos.

A veces los líderes temen en entrar confianza a sus colaboradores, y para mí, lo más importante en una relación laboral o personal, es la confianza y la transparencia.  Hoy, lidero un equipo de la manera en que siempre había soñado, la manera en que me hubiera gustado que me tratasen a mí, con beneficios como no tener oficina física, sino reuniones periódicas y trabajo por objetivos, eliminando el estrés cotidiano de las horas de tráfico y la inoperancia de 8 horas frente a un computador. Beneficios como espacios de conocimiento y aprendizaje tanto de la industria como de capacidades interpersonales. Con los “millennials” hay que tener menos miedo y cosechar más confianza, y de esta manera, veremos inevitablemente los frutos de un buen liderazgo.


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